Siento pena


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Ya no voy al cine, tampoco a una heladería, ni puedo sentarme al final de la tarde en una cafetería a tomar por lo menos un pequeño café. El dinero no alcanza para nada, y nada, es nada. Ni siquiera paseos a algún mall, a la playa… nada que ver, no hay ánimos para eso.  Ahora casi nadie va a trotar por el boulevard, mucho menos va al gimnasio. Son cosas simples, sencillas a la vez que ahora me resultan irrealizables, y quien sabe por cuanto tiempo.

La semana pasada fui hacerme exámenes que normalmente hago cada año. La costumbre para mi es ir muy temprano en la mañana, porque se acumulan muchas personas y la idea es salir pronto del laboratorio.  Este año me sorprendí de que solo habíamos dos personas. Le pregunté a la recepcionista lo de la falta de personas en el lugar y me dijo: “ahora no es como antes, la gente se va hacer colas para poder conseguir algo de comida. Hasta yo pido permiso de vez en cuando porque también necesito conseguir comida”

Todos estamos perdiendo peso obligadamente. En hogares donde hay niños y ancianos a la vez es complicado  y penoso repartir la comida. Los pobres abuelos sienten que son una carga familiar, y a los niños tratando de darles una explicación entendible para ellos. Los niños más grandes parecieran entender, pero los más chicos creo que duermen con más frecuencia que antes. En cuanto en mi casa, mi nevera está llena, pero de agua.

Ahora solo me queda la Fe. La fe que algunos perdemos cuando vemos a personas hurgando  la basura buscando desperdicios para comer, cuando niños se desmayan en el colegio porque no han comido por no tener comida en su casa, cuando oyes a la gente hablar de que”esto será peor cada día”, cuando sentimos crujir nuestro estómago porque comemos, o mejor dicho, medio comemos una vez  al día.

En mi vida nunca pase hambre por falta de comida.  Mi familia aunque humilde, siempre tuvimos comida en casa.

Estamos viviendo una hambruna y nunca pensé que esto nos sucedería alguna vez. Una pesadilla!!! Este país cambió totalmente, la falta de comida es solo una de las tantas calamidades que vivimos la gran mayoría.

Solo puedo decir a todo esto  es que siento pena, lo lamento mucho por los niños de ahora, los que no pudieron conocer la Venezuela de antes, la Venezuela que yo al igual que muchos, alguna vez conocimos.


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